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La Sana Doctrina Fundamental de la Fe Cristiana para ser estudiada , consultada, discernida y llevada al ejercicio práctico por el Pueblo de Dios. Compendio de la SANA DOCTRINA BÍBLICA puesta a consideración de TODA
LA HERMANDAD CRISTIANA y como testimonio a TODA LA TIERRA HABITADA.
INTRODUCCIÓN:
Allá, por Noviembre del año 2001 de la Gracia del Señor nos
reencontramos, despues de unos cuantos años, con el Hno.
Bismarck Moreno y la Hna. Cristina Barsanti de Moreno. En
los siguientes meses, el Espíritu Santo puso en nosotros una
carga muy grande y específica en nuestros corazones y, así,
constreñidos por el Amor de Dios y analizando la situación
actual del Cristianismo hasta donde nos era posible, comenzamos
a planificar y promover la tarea que, considerándola
como una misión esencial y primordial para estos tiempos de
tanta confusión, le llamamos Misión Filadelfia en resumen y
alusión de sus propósitos que tienen la humilde pretensión de
identificarse con la actitud de «aquellos hermanos» de
aquella pequeña iglesia que está descripta en el pasaje bíblico
de Apocalipsis 3: 7-13 . De esta forma emergió, por una
presión irresistible de la Divina Providencia, esta misión
dirigida a toda la Iglesia del Dios de la Biblia (en griego:
«Ekklesia»), conformada por todos los que han «nacido de
nuevo», espiritualmente, por La Palabra de Dios y el poder del
Espíritu Santo y que están dispersos, (congregados o no
eventualmente), por toda la faz de la tierra.
Nunca nos hubiéramos imaginado, en ese momento, que
nuestra Misión se constituiría, por reconocimiento público y
expreso de gran parte del cristianismo fiel, en un baluarte de
Dios por la predicación, defensa y confirmación del Evangelio
de Cristo. Y mucho menos, nos hubiéramos imaginado que,
nuestra tarea, se interpretaría por una mayoría considerable
como una actividad de uno de los pocos bastiones bíblicos
fundamentalistas cristianos que van quedando y que se
tienen muy en cuenta y como referencia a nivel de los
«dirigentes» sociales, políticos y religiosos de la «tierra
habitada» («oikoumene»).
En los primeros 3 meses del año 2002 nos abocamos a una
minuciosa revisión histórico-doctrinal de lo acontecido a nivel
eclesial en nuestras vidas, (desde que creímos en el bendito
Evangelio de Dios que nos engendró por la Fe en hijos de
Dios) y después de haber examinado espiritualmente los
hechos históricos precedentes de los cuales fuimos testigos y
protagonistas directos o indirectos; nos encontramos ante la
«obligación», por llamarlo de alguna manera, de promover la
restauración del imperio de la Verdad Bíblica en todos los
ámbitos y alcances en que esta VERDAD debiera o pudiera
expresarse y manifestarse en la vida de los creyentes
cristianos e iglesias, NUESTROS HERMANOS en la Fe de Cristo
( dígase, nuestra «Hermandad» en Cristo)
En esas sinceras consideraciones, pudimos apreciar humildemente,
que Dios ya nos había estado preparando para esta
labor a través de durísimas experiencias en nuestras vidas y
que nos había provisto del conocimiento necesario a través de
instrumentos fieles a Su Palabra para desarrolllar lo que, a
esa altura, considerábamos un imperativo Divino imposible de
soslayar. De esta forma y con esta renovada visión espiritual
conforme a la Doctrina del Espíritu ( 1º Cor. 2:13), iniciamos la
tarea con el objetivo de intentar llevar al Pueblo de Dios,
primeramente, las herramientas necesarias para que se
intentara el inicio del proceso de «acomodar lo espiritual a lo
espiritual» en su seno y testimonio al mundo.
Para ese momento, considerándonos a nosotros mismos y de
acuerdo a la doctrina bíblica del amor fraterno, ya habíamos
aprendido a contemplar a la Iglesia de Cristo sin emitir juicios
según las apariencias, sin establecer fórmulas prejuiciadas de
exclusiones y discriminaciones ajenas a la Sana Doctrina. Así,
nuestro propósito, embuído del amor fraterno en Cristo y
ejerciendo el sano y justo juicio cristiano que es lo que permite
promover con libertad incuestionable las excelencias del
Evangelio de Dios, se dirigió y dirige mas alla de las barreras
invisibles denominacionales que, levantándose, fragmentan en
pedazos a la Iglesia de Cristo que, como un organismo
viviente , no se circunscribe a una agrupación, asociación,
denominación, colectividad, o comunidad religiosa eventualmente
formada por circunstancias históricas u otras.
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