Matrimonio- Divorcio y Nuevo Matrimonio- Cap. 2 de 5 Prof. Enzo Mirenda. Desde el punto de vista Bíblico Contextualizado en época

CAPÍTULO II

Por el Prof. Enzo Mirenda- (respuestas a inquietudes y situaciones sobre el tema. Para compartir con
todo aquel que quisiere, en el Nombre de Cristo. (Ya está disponible el disco en formato MP3 que
introduce en este tema a los estudiantes. Se recomienda insistentemente su audición)

En el anterior capítulo de estas consideraciones, nos detuvimos a contemplar y considerar sintéticamente el
pasaje más popular usado por los ministros: Mateo 19: 1-12.
En esas consideraciones, además de dejar planteadas algunas interrogantes para que se despierte en el
estudiante el amor por la investigación Bíblica de temas tan llenos de complejidades, dejamos claro algunos
puntos incuestionables que no solo sirven para tratar este tema:

1) La necesidad de definir a los interlocutores. Conocerlos. Inferir o deducir las motivaciones de su
interpelación. La naturaleza de sus móviles.
2) La necesidad de reconocer el escenario histórico en el que se lleva a cabo la interlocución con el
Señor y Maestro Jesucristo que conoce el corazón de los que le interpelan
3) La necesidad de reconocer el ámbito cultural yaciente y adyacente que rodea las mentes de quienes
traen las inquietudes. Esto implica el conocimiento, hasta donde se pueda, de la etapa política y
social que prevalece, las costumbres tradicionales que se aceptan socialmente, los elementos de
juicio que se utilizan, la jurisprudencia vigente, etc.
4) Tratar de deducir cual sean los intereses que se defienden en el diálogo de los protagonistas, que en
el caso de la Biblia, normalmente son más que explícitos y posibles de obtener, si el estudiante
aguza su mente y acude con sinceridad a los pies del Maestro para ser instruido en todo esto.
5) Nada de esto es posible, sin la actitud acorde que Dios galardona con mayor y sólida sabiduría; y
esto dependiendo de los dones que el Espíritu Santo reparte para edificación del cuerpo de Cristo, la
Iglesia, a cada uno como EL quiere, según la operación de Dios que se mueve por Su Misericordia,
en Su Soberana Voluntad.

Nuestro mundo de hoy es bien diferente a éste que estuvimos considerando en el capítulo I de nuestro tema.
¿Pero,... será tan diferente?
Quedamos en que el Apóstol Pablo estaba frente a una serie de inquietudes que se las formularon por
escrito (1ºera Corintios 7:1). ¿Quiénes eran los que remitían esas cartas? Bueno, si hay consecuencia y
congruencia, los remitentes de esas cartas a Pablo fueron miembros integrantes de:
“...la iglesia de Dios que está en Corinto, santificados en Cristo Jesús, llamados santos,” (1Cor. 1:2a),
pero si por las dudas, creyéramos que la carta de Pablo era una carta de destinatario definido y “cerrada”,
digamos la segunda parte del texto que comenzamos a enunciar: “...y a todos los que invocan el nombre
de nuestro Señor Jesucristo en cualquier lugar, Señor de ellos y nuestro” (1Cor 2: 1b).
¿Hay alguna duda? ¡Creo que no puede haberla con tal meridiana claridad!

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